Mantenimiento de bici eléctrica: batería, frenos y motor
Cómo cargar y guardar la batería de una bici eléctrica, por qué gasta antes frenos y cadena, y qué revisar tú y qué llevar al distribuidor de la marca.
Una bici eléctrica es, ante todo, una bici. Tiene frenos, cadena, ruedas y cambios como cualquier otra, y casi todas las averías vienen de ahí, no del motor. Lo que cambia es que pesa más, va más rápido de media y transmite más fuerza a la cadena. Eso hace que algunas piezas se gasten antes y que haya que cuidar una pieza nueva y cara: la batería.
La batería: cómo cargarla
Las baterías de las bicis eléctricas son de iones de litio. No necesitan grandes rituales, pero sí algunos hábitos:
- Usa el cargador original o uno que la marca indique como compatible. Un cargador cualquiera con el mismo conector no es lo mismo.
- No hace falta esperar a que se vacíe para cargarla. Las baterías de litio no tienen el “efecto memoria” de las antiguas. Cargar a menudo no les hace daño.
- Evita dejarla mucho tiempo al 0 %. Si se te agota del todo, cárgala cuanto antes.
- Carga en un sitio seco, a temperatura ambiente y donde puedas verla. No la cargues justo después de una ruta en pleno verano madrileño, cuando está caliente: deja que se enfríe antes.
- No la cargues bajo el sol ni junto a una fuente de calor, y no la tapes mientras carga.
- Si viene mojada de la lluvia, sécala por fuera antes de conectar el cargador.
La batería: cómo guardarla
Aquí es donde más se estropean las baterías, sobre todo en invierno y en verano.
- Ni frío ni calor extremo. Un trastero que en agosto parece un horno o una terraza helada en enero no son buen sitio. Lo ideal es un lugar seco a temperatura de interior. Si la bici duerme en un sitio frío, llévate la batería a casa.
- Si vas a pasar semanas sin usarla, no la guardes ni vacía ni al 100 %. La mayoría de fabricantes recomiendan dejarla a media carga y revisarla de vez en cuando para que no se descargue del todo. Mira el manual de tu marca, porque cada una da su rango.
- No la dejes conectada al cargador semanas enteras.
Lo que nunca hay que hacer con la batería
- No la abras. Dentro hay celdas de litio y una electrónica de control. Abrirla es peligroso y además anula la garantía.
- No la uses si ha recibido un golpe fuerte, si está hinchada, deformada, huele raro o se calienta de forma anormal. Desconéctala, déjala en un sitio sin nada inflamable alrededor y consulta al distribuidor.
- No compres “reparaciones” de celdas sin garantía ni baterías sin marca para ahorrar. Si la batería falla, la vía segura es la marca o su servicio técnico.
Frenos: se gastan antes
Una bici eléctrica con su batería pesa bastante más que una bici normal, y además se suele ir más rápido. A la hora de frenar, todo eso es energía que tienen que absorber las pastillas o las zapatas. Por eso se gastan antes.
Qué revisar tú:
- Tacto de la maneta. Debe frenar firme antes de tocar el manillar. Si cada vez llega más cerca, o con freno hidráulico la notas esponjosa, toca revisarlo.
- Ruido. Un chirrido metálico al frenar puede ser la pastilla gastada hasta la base metálica. No sigas así: dañas el disco.
- Grosor de las pastillas. Con freno de disco, mira por la pinza con una linterna. Si queda muy poco material, cámbialas.
Muchas eléctricas llevan frenos de disco hidráulicos. Cambiar pastillas puede hacerlo alguien con algo de práctica, pero purgar el circuito o cambiar el líquido es mejor dejarlo al taller.
Cadena, piñones y plato: más fuerza, más desgaste
El motor suma su fuerza a la tuya, y toda pasa por la cadena. Una cadena de eléctrica suele estirarse antes que la de una bici normal, y si no se cambia a tiempo arrastra con ella piñones y plato.
- Límpiala y lubrícala con regularidad, con más frecuencia si llueve.
- Mide el desgaste. Un medidor de cadena es barato y tarda segundos. Cambiar la cadena a tiempo es mucho más barato que cambiar cadena, cassette y plato a la vez.
- Cambia de marcha soltando un poco la presión. Con el motor empujando, cambiar a plena fuerza castiga la transmisión. Algunos sistemas cortan la asistencia un instante al cambiar, pero no todos.
Ruedas y cubiertas
- Presión. El peso extra hace que una rueda baja de presión pinche más y se deforme. Revísala a menudo, dentro del rango marcado en la cubierta.
- Cubiertas. Hay cubiertas pensadas para eléctricas, más resistentes. Si cambias cubiertas, pregunta por ellas.
- Radios. Una rueda con radios flojos se descentra antes con el peso. Si notas que la rueda “bailotea” o oyes chasquidos, que la revisen.
El motor y la electrónica: para el distribuidor
El motor, la pantalla y los sensores son sistemas cerrados de cada fabricante. Aquí hay que ser claros:
- El diagnóstico y las actualizaciones de firmware se hacen con el software de la marca, que normalmente solo tienen sus distribuidores y servicios técnicos oficiales.
- Si aparece un código de error en la pantalla, apúntalo o hazle una foto. Busca qué significa en el manual y, si no se resuelve apagando y encendiendo, llévala al distribuidor.
- No abras el motor. Igual que con la batería, anula la garantía.
- No instales kits para quitar el límite de velocidad. En la UE, las bicis de pedaleo asistido cortan la asistencia a 25 km/h. Si se manipula, la bici deja de considerarse una bicicleta a efectos legales, y además se pierde la garantía.
Lo que sí puedes hacer tú: mantener limpios y secos los contactos de la batería, comprobar que los cables no estén pinzados ni rozando, y que el sensor de velocidad y su imán (si tu bici lleva uno en la rueda) estén bien colocados. Un imán movido puede dar errores o hacer que la asistencia se comporte de forma rara.
Limpieza
- Nada de agua a presión. Ni en el motor, ni en la batería, ni en los rodamientos. Usa un cubo, una esponja y un trapo.
- Quita la batería antes de limpiar a fondo, si tu modelo lo permite, y protege los contactos.
- Seca bien y lubrica la cadena después.
Una rutina sencilla
Cada semana o cada pocas salidas: presión de ruedas, tacto de frenos, cadena limpia y lubricada.
Cada mes: desgaste de pastillas y de cadena, tornillos apretados, contactos de la batería limpios.
Una o dos veces al año: revisión completa en taller, con frenos, transmisión, ruedas y dirección. Y, si la marca lo recomienda, una visita al distribuidor para el diagnóstico del sistema eléctrico.
Cuándo pasar por el taller
Frenos que ya no agarran como antes, una cadena estirada, cambios que saltan o una rueda descentrada son trabajos normales de taller, y en una eléctrica conviene no dejarlos para más tarde por el peso y la velocidad. Lo que sea del motor, la batería o el software, al distribuidor de la marca. Si no sabes bien qué tiene, en madridbikes.com nos cuentas qué le pasa, nos dices que es eléctrica y la marca, y te asignamos un taller en tu zona, en cualquiera de los 21 distritos de Madrid.