Pinchazos, frenos que no frenan, cambios que saltan: las averías de bici más comunes en Madrid
Las averías que más vemos en bicis de Madrid, cómo saber si es algo serio, qué puedes hacer tú y cuándo toca llevarla al taller.
Madrid es dura con las bicis: adoquín en el centro, cuestas en casi todos los barrios, bordillos, cristales en el carril bici y bicis que pasan la noche en la calle. Estas son las averías que más vemos y lo que significa cada una.
1. Pinchazos
Señal: la rueda se queda blanda poco a poco o de golpe.
Por qué en Madrid: cristales y piedras en los bordes de la calzada, y llantas que golpean bordillos con poca presión (el “pellizco”: dos cortes paralelos en la cámara).
Qué puedes hacer tú: llevar parches o una cámara de repuesto y una bomba. Comprueba la presión una vez por semana: la recomendada viene marcada en el lateral de la cubierta.
Cuándo al taller: si pinchas a menudo, la cubierta puede estar gastada o tener algo clavado por dentro. También si la llanta tiene la cinta movida y un radio pincha la cámara desde dentro.
2. Frenos que no frenan (o que chirrían)
Señal: la maneta llega casi al manillar, la bici tarda en parar o chirría al frenar.
Por qué: zapatas o pastillas gastadas, cables estirados, o pastillas de disco contaminadas con aceite o grasa.
Qué puedes hacer tú: en frenos de zapata con cable, el tensor junto a la maneta recupera algo de recorrido. Nada más.
Cuándo al taller: siempre que dudes. Es la avería que más importa por seguridad, y en las bajadas de Madrid un freno a medias no sirve.
3. Cambios que saltan o no entran
Señal: la cadena salta sola entre piñones, hace ruido o no sube al piñón grande.
Por qué: cable estirado, patilla de cambio doblada (pasa mucho cuando la bici cae del lado derecho o se aparca apretada contra otras) o transmisión gastada.
Qué puedes hacer tú: girar un cuarto de vuelta el tensor del cambio trasero puede afinarlo. Si la patilla está doblada, no hay ajuste que lo arregle.
Cuándo al taller: si saltar es constante, si notas la cadena “patinar” al apretar en una cuesta o si la bici ha sufrido un golpe.
4. Cadena ruidosa u oxidada
Señal: chirrido al pedalear, eslabones rígidos, manchas de óxido.
Por qué: bicis aparcadas fuera, lluvia y falta de engrase.
Qué puedes hacer tú: limpiarla con un trapo y aplicar lubricante de cadena (no aceite de cocina, ni desengrasante en spray como lubricante). Quita el sobrante.
Cuándo al taller: si la cadena está estirada, gasta piñones y platos. Cambiarla a tiempo sale mucho más barato que cambiar toda la transmisión.
5. Ruedas descentradas y radios rotos
Señal: la rueda “baila” de lado y roza con las zapatas, o se oye un “tic” por cada vuelta.
Por qué: bordillos, baches y adoquín.
Cuándo al taller: siempre. Centrar una rueda requiere herramienta específica, y un radio roto debilita el resto.
6. Dirección con holgura
Señal: un “clac” al frenar delante o la sensación de que el manillar se mueve.
Por qué: el juego de dirección se afloja con los golpes.
Cuándo al taller: pronto. Rodar con holgura acaba dañando los rodamientos.
La regla general
Una puesta a punto al año (o cada temporada, si la usas a diario) evita la mayoría de estas averías: frenos, cambios, ruedas, dirección y engrase en una sola visita.
Cómo lo hacemos
- Nos cuentas la avería por el formulario o WhatsApp, mejor con una foto, y nos dices tu barrio.
- Te asignamos el taller asociado más cercano y te llega el presupuesto antes de que nadie toque la bici.
- La llevas, o la recogemos por 90 € si no puedes.
- Te avisamos cuando está lista.
Cubrimos los 21 distritos de Madrid, del Centro a Barajas.