Frenos que chirrían y cambios que saltan: causas y arreglos
Por qué chirrían los frenos de la bici (zapata o disco) y por qué saltan los cambios. Qué puedes probar en casa y cuándo conviene llevarla al taller.
Son dos de las quejas más habituales que llegan a cualquier taller: “los frenos chirrían” y “el cambio salta”. Las dos tienen causas bastante conocidas y algunas se arreglan en casa en diez minutos. Otras no, y conviene saber distinguirlas antes de empezar a girar tornillos.
Primero: qué frenos llevas
Antes de nada, mira la rueda.
- Frenos de llanta (zapatas): dos tacos de goma que aprietan el borde de la rueda. Son los de las bicis de paseo, muchas urbanas y las de carretera más antiguas. Los más comunes son los V-brake y los de pinza.
- Frenos de disco: un disco metálico atornillado al centro de la rueda y una pinza que lo aprieta con dos pastillas. Pueden ser mecánicos (accionados por cable) o hidráulicos (con un latiguillo lleno de líquido).
Las causas del ruido son distintas en cada caso.
Frenos de llanta que chirrían
Llanta sucia o mojada. Lo más habitual. Polvo, grasa o el agua de la calle hacen que la zapata vibre contra la llanta. Limpia la superficie de frenado de la llanta con un trapo y alcohol isopropílico y repasa las zapatas.
Zapatas gastadas o cristalizadas. Con el tiempo la goma se endurece y se pone brillante. Si las ranuras de la zapata ya casi no se ven, toca cambiarlas. Si aún tienen material pero están brillantes, una pasada con lija fina puede bastar.
Piedrecitas clavadas. Un ruido áspero, como de lija, suele ser arena o metal clavado en la goma. Quita la rueda o mira de cerca y sácalas con un punzón. Si no, rayan la llanta.
Mala alineación. La zapata debe tocar solo la llanta, nunca la cubierta, y apoyar entera. Muchos mecánicos le dan una ligera “convergencia”: que toque primero la parte delantera de la zapata. Esto reduce el chirrido. Es un ajuste fino que se puede hacer en casa con paciencia.
Frenos de disco que chirrían
Pastillas o disco contaminados. Es la causa número uno. Basta un poco de lubricante de cadena, grasa de las manos o líquido de un espray que haya llegado al disco. El síntoma: chirrido fuerte y el freno agarra mucho menos.
- Limpia el disco con alcohol isopropílico y un trapo limpio. Nada de desengrasantes con aceite ni lubricantes.
- Si el freno sigue sin agarrar, lo más probable es que las pastillas estén empapadas. Lo más fiable es cambiarlas.
- Para que no vuelva a pasar: al lubricar la cadena, nunca con espray cerca de la rueda trasera, y tapa el disco si limpias la bici con producto.
Pastillas nuevas sin asentar. Discos o pastillas recién cambiados necesitan unas cuantas frenadas progresivas para asentarse. Busca un sitio sin tráfico, coge algo de velocidad y frena fuerte sin bloquear la rueda, varias veces.
Pinza desalineada. Si el disco roza en una pastilla mientras la rueda gira (un “fsss, fsss” a cada vuelta), la pinza puede estar descentrada. Se afloja, se aprieta el freno y se vuelven a apretar los tornillos con la maneta apretada. Si el disco está doblado, el roce va y viene en cada vuelta: eso ya es para el taller.
Pastillas gastadas. Un ruido metálico, de raspado, es mala señal: suele ser la base metálica de la pastilla contra el disco. No sigas así. Cambia pastillas y que revisen el disco.
Con lluvia. Es normal que los discos hagan ruido mojados. Si el ruido se va al secarse, no es una avería.
Si el freno no frena bien
Más allá del ruido, fíjate en la maneta:
- Frenos de cable (zapatas o disco mecánico): si la maneta llega casi al manillar, el cable se ha estirado o las zapatas o pastillas se han gastado. El tensor de la maneta permite recuperar algo de recorrido.
- Frenos hidráulicos: si la maneta está esponjosa o el punto de freno cambia, puede haber aire en el circuito. Purgar es trabajo de taller, con el líquido correcto para cada marca.
Cambios que saltan: las causas habituales
“Saltar” puede ser varias cosas: que la cadena cambie sola de piñón al apretar, que no suba o no baje bien, o que haga un clac clac constante. Por orden de probabilidad:
1. Cable estirado o mal tensado. Es lo más común, sobre todo en bicis nuevas: los cables se asientan los primeros meses. Si el cambio va lento al subir a piñones grandes o hace ruido en algunas marchas, el cable ha perdido tensión.
2. Indexado desajustado. El indexado es lo que hace que cada clic de la maneta coloque la cadena justo sobre un piñón. Si está desajustado, la cadena va entre dos piñones y se oye o salta.
3. Cadena gastada. Una cadena estirada ya no encaja bien en los dientes del piñón y salta al apretar, sobre todo en cuestas o al arrancar.
4. Cassette o piñones gastados. Si cambias una cadena muy gastada y la nueva salta en los piñones que más usas, los dientes del cassette también están gastados. Cadena y cassette se desgastan juntos.
5. Patilla de cambio doblada. La patilla es la pieza que sujeta el cambio trasero al cuadro. Se dobla con facilidad si la bici cae del lado derecho o si alguien la empuja en un aparcamiento. Señal típica: el cambio se ve torcido mirando desde atrás, o la bici dejó de cambiar bien justo después de una caída.
Qué puedes probar en casa
Ajustar la tensión del cable con el tensor. En el cambio trasero o en la maneta hay una ruedecita (el tensor) donde entra el cable.
- Pon la cadena en el piñón más pequeño.
- Cambia una marcha hacia un piñón más grande. Si la cadena no sube o le cuesta, gira el tensor un cuarto de vuelta en sentido antihorario (aumenta la tensión).
- Si sube de más o hace ruido hacia el piñón grande, gíralo en sentido horario.
- Repite cuarto de vuelta a cuarto de vuelta, probando todas las marchas.
Haz esto con la rueda girando, con la bici colgada o con alguien que la sujete. Y solo el tensor: los tornillos de tope (H y L) limitan hasta dónde llega el cambio, y si se tocan sin saber se puede meter la cadena entre los radios.
Medir la cadena. Con un medidor de desgaste sabes en segundos si está para cambiar.
Limpiar y lubricar. Una transmisión muy sucia también cambia mal. Limpia la cadena, quita el exceso de lubricante y prueba otra vez.
Cuándo llevarla al taller
- El tensor no lo arregla después de unas vueltas.
- La patilla de cambio parece doblada. Enderezarla bien necesita una herramienta específica, y si está muy dañada hay que cambiarla.
- La cadena está gastada y quizá el cassette también.
- Frenos hidráulicos esponjosos o que pierden líquido.
- Disco doblado o pastillas contaminadas que no se recuperan.
- Ruido metálico al frenar.
Con frenos, mejor no arriesgar: si no estás seguro de haberlo dejado bien, que lo mire un mecánico.
En resumen
Un chirrido con la llanta sucia o un cambio que necesita un cuarto de vuelta de tensor se arreglan en casa. Una patilla doblada, unos frenos hidráulicos con aire o una transmisión gastada son trabajos de taller y no suelen llevar mucho tiempo si se cogen a tiempo. En madridbikes.com nos cuentas qué hace la bici (cuándo chirría, en qué marchas salta) y te asignamos un taller en tu zona, en cualquiera de los 21 distritos de Madrid. Si quieres un repaso de otras averías típicas, tienes las averías de bici más comunes en Madrid.