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18 de febrero de 2026 compratipo-biciciudadprincipiantes

Compré una bici de carrera. A los dos meses la cambié por una de paseo. Lo que aprendí

Javier, 26, becario en una agencia de Madrid. Empezó queriendo ser ciclista de cuneta y acabó pedaleando con jeans y mochila al curro. La diferencia entre la bici que crees querer y la que necesitas.

J
Javier Mendoza
Becario en agencia · Madrid · Móstoles, Madrid
"Yo me imaginaba como ciclista de los de Strava. Resulté ser uno de los de tienda de ultramarinos."

Cuando empecé a pensarme la bici, llevaba unos meses viendo Instagram de cuentas de ciclismo. Café, bici, kilómetros, parecer interesante. Yo iba a ser uno de esos. Compré, en consecuencia, una bici de carrera que vi de oferta en una tienda — Trek Domane AL, 480 € — pensando que iba a hacer rutas los domingos por la M-30 y la M-40, y que iba a ir al curro pedaleando como una flecha.

A los dos meses la cambié por una bici de paseo holandesa de los 80, comprada por 90 € restaurada por MadridBikes. Te cuento por qué.

Lo que pensé que necesitaba

Mi cabeza decía: bici rápida, ligera, drop bars, marchas, velocidad. Si voy a invertir en bici, que sea una bici de verdad. El argumento que me daba a mí mismo: para que la disfrute, tiene que tener algo de prestación. Si compro una bici cualquiera, voy a aburrirme y a dejar de usarla.

Compré la Trek. Carbono no, pero aluminio. Sillín fino que en la tienda me dijeron que en dos semanas mis “huesos isquiones” se iban a adaptar. La pintura era un gris azulado precioso. Casco aerodinámico — porque hay que ir a juego — 80 €. Total con candado bueno: 620 €.

Lo que pasó realmente

Semana 1. Voy al curro. Llevo mi mochila con el portátil. La mochila empuja en mi espalda en una postura inclinada hacia adelante por el manillar drop. A los 4 km de Móstoles a Atocha — donde tengo metro de transbordo — me duele la lumbar. Llego al curro con el polo manchado de sudor y los pantalones tensos por la postura.

Semana 2. Pruebo a no ponerme casco para ahorrarme el peinado. La bici sigue siendo igual de incómoda con la mochila pesada. Llego cabreado todos los días.

Semana 3. Empiezo a usarla solo los fines de semana. Pago 30 € de abono joven para ir al curro en metro como antes.

Semana 4. El sábado intento la M-40. Tres kilómetros del puerto, viento en contra, calor. Vuelvo a casa derrotado y entendiendo que para hacer ruta de carretera de verdad hace falta entrenamiento, ropa específica y compañía. Yo no tenía ni una de las tres cosas.

Mes 2. La Trek está aparcada en el garaje de mis padres. Voy al curro en metro. El abono joven es lo mismo que pagaría si nunca hubiera comprado bici. 620 € en bici sin uso.

El cambio

Hablé con un amigo del trabajo que va al curro en bici desde hace 3 años. Le pregunté qué bici tenía. Me enseñó: una BH Bornite de los 80, color crema, con cesta delantera grande, sillín gordo, portabultos trasero, manillar holandés. Me dijo: “Yo soy un señor que va al curro. Tú también. La bici tiene que ser para eso, no para presumir”.

Le hice caso. Vendí la Trek por 350 € en Wallapop (perdí 130 € en la operación). Llamé a MadridBikes. Les dije: “quiero exactamente lo contrario de lo que tenía. Una bici aburrida para ir al curro con el portátil”.

Carlos se rió y me dijo “a esa la llamamos en el taller la bici-bote-de-leche”. En tres días tenía una Bicicletas Iresa del 84, fabricada en un taller de Madrid que ya cerró, color verde aceituna, con guardabarros completos, portabultos enorme, cesta delante, sillín ancho de cuero gastado. 75 € la bici + 60 € de taller = 135 €.

Cómo va ahora

Voy al curro en bici cada día. La mochila la dejo en el portabultos atada con un pulpo. La cesta delantera la uso para la cantimplora, las llaves, los auriculares y el bocadillo. Voy con la espalda recta, con jeans, sin casco la mayoría de los días, sin sudar.

La velocidad: 18 km/h de media. Tardo 22 minutos de Móstoles centro al metro de Aluche, y luego ya cojo metro hasta el curro. Solo uso bici en la primera parte porque la segunda implica zonas con tráfico que no me gustan. Es una bici-conector, no una bici-completa-trayecto.

¿La diferencia con la Trek? Cuando llego al curro no necesito ducharme. Ese es el resultado más importante.

Lo que diría a alguien que está dudando entre tipos de bici

La pregunta no es “qué bici me apetece”. Es “qué bici aguanta mi vida real durante el invierno, con lluvia, con mochila pesada y con prisa”.

Las bicis de carrera están hechas para gente que se cambia de ropa al llegar. Las bicis de paseo están hechas para gente que llega tal cual estaba. Si tu vida se parece más a la segunda, no compres la primera por estética.

Para ir al curro en Madrid, busca:

Las bicis de los 80 con esta filosofía están en mil casas de Madrid abandonadas. MadridBikes me sacó una.


¿Crees que necesitas bici de carrera y no estás seguro? Cuéntanos cómo es tu día. Te decimos qué tipo de bici te encaja, sin venderte nada de lo que no necesitas. madridbikes.com/?ref=blog-javier.

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