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14 de enero de 2026 roboie-universityfilosofía-bicierasmus

Me robaron la bici en Malasaña a las 23:40 un jueves. Solo perdí 90 €

Camille, francesa en IE, cuenta el robo y por qué eligió a propósito una bici que no le doliera perder. La filosofía de la bici utilitaria.

C
Camille Bertrand
Erasmus, IE University · Lyon, Francia
"Cuando volví a buscarla y no estaba, me sorprendí: no sentí nada. Ese era el plan."

La até a una farola en la calle Pez, esquina con San Vicente Ferrer. Eran las 22:30. Cené tapas con dos amigas en un sitio que ya no existe — cerró en marzo, creo. A las 23:40 salí, miré la farola, y la bici no estaba.

La cinta del candado en el suelo. Cortada. Un U-lock barato que me había costado 12 € en el chino de Lavapiés.

Me quedé un minuto mirando el sitio vacío. Mis amigas también. Una me dijo “oh no, Camille”. La otra preguntó si quería ir a la policía. Dije que sí, porque era lo que se hace, pero por dentro pensaba: no me importa tanto.

Y eso me sorprendió.

Por qué no me dolió

La bici la había comprado dos meses antes por 90 €. Una Peugeot azul oscura del 91, frenos cantilever, manillar recto. El cuadro pintado a mano por algún anterior dueño con motas blancas — alguien había pegado pegatinas y luego las había quitado mal. Rasguños en el guardabarros. Un asiento Selle Italia que ya estaba en la bici cuando MadridBikes me la entregó.

No era bonita en el sentido de Instagram. Era utilitaria.

Cuando vine a Madrid, mi padre, que es ingeniero, me dijo que comprara una bici nueva, de aluminio, con cambios. Dije que no. Hablé con MadridBikes y me explicaron una cosa que cambió mi forma de pensar en bicicletas en una ciudad europea: “Una bici bonita tiene fecha de caducidad. La pregunta no es si te la roban, es cuándo. Trabajamos solo con bicis antiguas porque queremos que cuando pase, te dé igual.”

Ese era el contrato implícito que firmé sin firmarlo: yo iba a tener una bici fea pero funcional durante los meses en Madrid, y a cambio de la fealdad, no iba a vivir con miedo cada vez que la dejaba en la calle.

El robo

Compras un U-lock barato. Lo sabes. Te dicen que con 60 € de candado bueno + cadena gruesa nadie te la roba. Pero un candado bueno cuesta más que la bici. Y entonces estás otra vez con miedo. Eso lo entendí después.

Eran las 23:40 en Malasaña un jueves de marzo. Es probable que pasara un grupo de chavales con cizallas y vieran la oportunidad. Mi candado tardaba en romperse menos de 30 segundos.

En la comisaría de Leganitos, el policía rellenó la denuncia con el número de cuadro que MadridBikes me había anotado en el comprobante. Esto resultó importante: muchos compañeros que no tenían ese número no podían ni denunciar bien.

Lo que pagué de verdad

Hagamos las cuentas. La bici me costó 90 € (40 € la bici + 50 € taller). La usé durante 9 semanas. Eso son 10 € por semana de transporte, lo que en Madrid es como dos viajes de Cabify desde Pinar a Atocha. Y voy en bici todos los días.

Cuando me la robaron, perdí los 90 € — pero ya los había amortizado en transporte, ejercicio y libertad mental.

Comparado con un amigo que se compró una Trek nueva por 480 € y a quien también le robaron seis semanas después — yo casi salí ganando.

Lo que hago ahora

Volví a MadridBikes. Carlos me preguntó si quería repetir la experiencia o probar otra cosa. Le dije: igual de fea, igual de barata. Me trajo una BH Astoria del 88, color verde militar feísimo, 70 € + taller. La he atado dos meses con un candado nuevo que me dejó él al recogerla — uno reciclado de otra bici, gratis, “porque al final el candado no es lo que te salva, sino la bici que tienes”.

Si me la roban otra vez, supongo que repetiré.


Si te has resignado a no tener bici en Madrid por miedo al robo, hay otra opción. Bicis antiguas, baratas, restauradas, con número de cuadro registrado. Cuéntanos en madridbikes.com/?ref=blog-camille.

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