Aitana, madrileña en Filo: 'Alquilé seis meses y luego compré. Me ahorré la depresión de tener que vender'
Entrevista con Aitana Ramos, 19 años, primer curso Filosofía Complutense. Vivía en Aluche. Probó el alquiler antes de comprometerse.
"Yo no soy de comprometerme con cosas, ni con la bici ni con la pareja. El alquiler era la opción para mí."
Aitana Ramos tiene 19 años y estudia primero de Filosofía en la Complutense. Vive con sus padres en Aluche y va a Moncloa cinco días a la semana. Empezó alquilando una bici en septiembre. En marzo decidió comprarla. Hablamos con ella un viernes por la tarde en una cafetería de Argüelles, justo después de que dejara la bici atada en la calle Princesa.
¿Cómo decidiste alquilar en lugar de comprar?
Pues mira, me lo planteé en agosto. Mi padre me dijo, “hija, una bici, te la compro”. Y le dije que no, que prefería hacerlo yo. Pero lo cierto es que no sabía si iba a aguantar todo el curso yendo en bici. Aluche-Moncloa son 25 minutos buenos en bici si no llueve. En metro son 18 con transbordo en Plaza de España. Yo nunca había sido de bici.
Entonces busqué Google “alquiler bici mensual Madrid” y salió MadridBikes. Vi que tenían contrato mes a mes, sin permanencia. Pensé: si en octubre veo que no me gusta, devuelvo y ya está. Sin haber gastado 200 € en una bici que iba a coger polvo.
¿Cuánto te costaba?
A ver, eran 90 € al mes. Es más caro que el abono joven, claramente. El abono son 20 €. Pero el abono no me llevaba directa. Y el bus de Aluche a Moncloa, el M-1, en hora punta es horrible.
Mis padres me pagan el abono igual, eso lo aclaro. La bici me la pagaba yo de mis clases particulares de matemáticas a chavales de Aluche. 90 € son unas tres horas a la semana de clase. Lo veía justo.
¿Qué bici te dieron?
Una Peugeot azul oscuro de los noventa. Cuadro de hierro, no acero — me lo explicó el chico del taller, Carlos. Pesa más, pero es más resistente. La cosa es que tenía una pegatina de los Rolling Stones del anterior dueño en el cuadro. Yo le dije: “esa pegatina no la quites, esa pegatina se queda”.
¿En qué momento decidiste comprarla?
En febrero. En febrero ya llevaba cinco meses con la Peugeot. Ya la conocía. Sabía que el cambio se atascaba a veces y había que dar un toquecito. Sabía dónde estaban las paradas de Bicimad por si me la robaban. Y sabía que iba a seguir yendo en bici porque me sale.
Llamé a Carlos y le dije, “oye, ¿esto se puede comprar?”. Y me dijo: “Aitana, sí, además parte de lo que has pagado en alquiler descuenta del precio de venta”. No me lo esperaba.
¿Cuánto te descontaron?
Bueno, esto es lo bueno. Yo había pagado 6 × 90 € = 540 € en alquiler. Ellos venden la bici por 180 € la BH, que era el precio de coste para ellos. Me descontaron 50 € de los 540 que ya había pagado. Pagué 130 € al final por la bici en propiedad.
Suma: 540 (alquiler) + 130 (compra) = 670 € total para tener una Peugeot mía después de seis meses.
¿No salió caro?
Salió caro comparado con haberla comprado el primer día — claramente. Si la hubiera comprado en septiembre, hubieran sido 180 € + 50 € de mantenimiento = 230 €. Me hubiera ahorrado 440 €.
Pero para mí esos 440 € son lo que pagué por no tener que decidir antes de tiempo. Yo en agosto no sabía si iba a aguantar el curso, ni si la bici me iba a gustar, ni si iba a seguir viviendo en Aluche o me iba a un piso compartido. El alquiler era una opción real con flexibilidad real.
Si en octubre hubiera dicho “esto no es para mí”, hubiera devuelto la bici y hubiera pagado en total 90 €, no 230. La opción de salida valía algo.
¿Recomiendas el alquiler?
A gente como yo, sí. Gente que no sabe si va a usar la bici. Gente que está en Madrid temporalmente — Erasmus, prácticas, máster. Gente que vive con padres y no sabe si se va a mudar.
A gente que tiene clarísimo que va a usar bici siempre — no, comprad directamente. Pagáis menos.
Una cosa que te haya sorprendido del proceso.
Que Carlos, el del taller, me llamó en noviembre para preguntarme cómo iba la bici. “Aitana, oye, llevas 7 semanas. ¿Va todo bien? ¿Algún ruido raro?”. Yo le dije que el cambio se atascaba un poco. Quedamos al día siguiente y me lo ajustó en 10 minutos sin coste. Eso me sorprendió.
Yo pensaba que el alquiler era “te doy la bici, problema tuyo”. Resultó ser “te doy la bici y te llamo de vez en cuando para que me digas si va bien”. Eso no me lo esperaba de nadie en Madrid.
¿Estás en una situación parecida — no sabes si vas a aguantar el curso o cuánto te vas a quedar? El alquiler mensual sin permanencia puede ser tu opción. Cuéntanos en madridbikes.com/?ref=blog-aitana.